La directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, lanzó una advertencia contundente: la profesión docente enfrenta una crisis sin precedentes que exige atención urgente. Durante un foro realizado en Santiago de Chile, Azoulay hizo hincapié en un hecho preocupante: la tasa de abandono de la carrera docente se ha duplicado en apenas siete años, lo que subraya lo difícil que resulta mantener a los maestros en las aulas.
Según el informe de la agencia de las Naciones Unidas, el mundo se encuentra ante un déficit estimado de 44 millones de educadores en los niveles de educación básica, incluyendo primaria y secundaria, de manera que se pongan al alcance de todos una formación educativa de calidad en línea con los objetivos de la Agenda 2030.
Para atender esta urgencia, la UNESCO ha calculado que únicamente para cubrir los salarios de ese número de docentes—44 millones—serían necesarios alrededor de 120.000 millones de dólares. Esta cifra pone de relieve la magnitud de la inversión que requiere revertir la crisis.
Lejos de ofrecer soluciones superficiales, la entidad propone la creación de un auténtico “nuevo contrato social” para con la docencia, que promueva mejoras reales: desde la innovación pedagógica hasta condiciones de trabajo más justas, así como la instauración de un diálogo auténtico con el profesorado, que reconozca su papel esencial.
Consciente de que las tecnologías modernas pueden automatizar muchas tareas, la campaña “El personal docente no es programable” recuerda que no existe sustituto digital para la presencia, el juicio y la cercanía humana del maestro, elemento crucial para una educación transformadora.