Cancún, Q. Roo.— En medio de la reciente controversia en torno a Grupo Xcaret y el uso del patrimonio cultural, empresarios de Quintana Roo advirtieron que limitar su aprovechamiento podría generar impactos negativos en el desarrollo económico del estado, particularmente en una entidad donde el turismo representa el principal motor de crecimiento.
Representantes del sector coincidieron en que la riqueza cultural de la región —desde tradiciones hasta zonas arqueológicas y expresiones comunitarias— forma parte esencial de la oferta turística, por lo que su regulación debe realizarse con criterios claros que no frenen la inversión ni la generación de empleo.

En ese sentido, señalaron que la falta de certeza jurídica en torno al uso del patrimonio cultural podría desincentivar proyectos turísticos, afectando no solo a grandes empresas, sino también a pequeñas y medianas unidades económicas que dependen directamente de esta actividad.
El sector empresarial subrayó que el turismo cultural es uno de los pilares de Quintana Roo, por lo que cualquier medida que limite su desarrollo puede tener efectos en cadena en sectores como hotelería, transporte, gastronomía y servicios, donde miles de familias dependen de la derrama económica.
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Además, insistieron en la necesidad de establecer reglas claras que permitan proteger el patrimonio sin obstaculizar su aprovechamiento responsable, evitando interpretaciones restrictivas que puedan generar incertidumbre en el sector.

Empresarios turísticos también manifestaron su respaldo a iniciativas que buscan dar mayor claridad en la legislación, destacando que la clave está en encontrar un equilibrio entre la conservación cultural y el crecimiento económico, especialmente en destinos con alta vocación turística.
En este contexto, recordaron que factores como la seguridad, la certeza jurídica y las condiciones para la inversión son determinantes para el desarrollo del estado, ya que impactan directamente en la confianza de inversionistas y visitantes.
El posicionamiento del sector se da en un momento en el que el uso del patrimonio cultural ha cobrado relevancia en la agenda pública, generando un debate sobre los límites entre su protección y su aprovechamiento económico.
Finalmente, coincidieron en que el reto para Quintana Roo no es elegir entre cultura o desarrollo, sino construir un modelo que permita que ambos avancen de manera conjunta, garantizando la preservación de la identidad sin comprometer la competitividad del destino.
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Con información de https://lapancartadequintanaroo.com



