El pasado 7 de febrero, los habitantes de Avellaneda, en la periferia sur de Buenos Aires, despertaron con una preocupante sorpresa: el arroyo Sarandí se encontraba teñido de rojo.
El inusual fenómeno generó alarma en la comunidad y desató especulaciones sobre la posible presencia de contaminantes en el cuerpo de agua.
¿Por qué el arroyo Sarandí se tiñó de rojo?
El arroyo Sarandí desemboca en el Río de la Plata y atraviesa zonas industriales, lo que ha hecho que en el pasado haya sido afectado por derrames tóxicos. A pesar de las diversas hipótesis sobre la causa del cambio de color, hasta el momento las autoridades argentinas no han emitido un informe oficial al respecto.

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Esta falta de información ha incrementado la preocupación de los vecinos, quienes temen por las consecuencias ecológicas y sanitarias del incidente.
Distintas fábricas operan en la zona, entre ellas productoras de muebles, artículos de librería, molinos de harina y empresas de embalaje. Vecinos han denunciado en varias ocasiones que el arroyo emana olores fuertes, lo que refuerza la sospecha de contaminación industrial. En respuesta, interpusieron una denuncia ante el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires.

El color rojizo del agua se extiende por aproximadamente 20 kilómetros hasta su desembocadura en el Río de la Plata. “Teníamos ya a las 5:30 horas de la mañana un incinerador de residuos especiales y peligrosos tirando sus contaminantes al aire; humos, gases grises”, relató María Ducomls para The Associated Press.
¿El arroyo se contaminó de sustancias tóxicas?
@eldestape El arroyo Sarandí de rojo #agua #argentina
Entre las sustancias señaladas como posibles responsables de la coloración se encuentra la anilina, un compuesto corrosivo empleado en la fabricación de tintes, herbicidas, medicamentos, tintas y perfumes. Según el Departamento de Salud de Nueva Jersey, esta sustancia figura en la lista de sustancias extremadamente peligrosas para la salud humana, por lo que su manipulación requiere extrema precaución.
Mientras tanto, el Gobierno de Buenos Aires ha continuado con obras de infraestructura hidráulica en los arroyos Maldonado y Regimiento, con el objetivo de mejorar la red de drenaje y prevenir inundaciones. Sin embargo, hasta la fecha, ni el Ministerio de Infraestructura ni el de Salud han emitido declaraciones sobre el caso del arroyo Sarandí.

El acceso al agua potable sigue siendo un problema en varias regiones de Argentina, especialmente en el Chaco Salteño, donde la falta de infraestructura obliga a los habitantes a depender de pozos y cisternas para almacenar agua de lluvia. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), más de la mitad de los hogares en esa zona carecen de sistemas adecuados para tratar el agua de consumo.
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