Siete calles de Felipe Carrillo Puerto cambiaron de rostro para convertirse en un corredor cultural que mezcla arte, historia e identidad. Bajo el proyecto “Caminos Ancestrales”, la ciudad se transforma en un espacio donde los muros cuentan historias y la cultura maya se vuelve protagonista en la vida cotidiana.
A lo largo de aproximadamente un kilómetro, murales creados por artistas locales dan forma a un recorrido visual que rescata tradiciones, personajes históricos y elementos simbólicos de la región, convirtiendo el entorno urbano en una galería abierta al público.
Las obras reflejan una narrativa colectiva donde se entrelazan aspectos fundamentales de la identidad maya: desde la historia de los cruzoob, la memoria de Tihosuco y la resistencia de los pueblos originarios, hasta actividades tradicionales como la producción del chicle y la vida comunitaria.

El proyecto también pone en el centro el papel de las mujeres en la historia, representadas como figuras de resistencia, sabiduría y liderazgo. En los murales aparecen referencias a personajes históricos y representaciones colectivas como parteras, curanderas, bordadoras y artesanas, además de figuras de la tradición oral como la Xtabay.
TAL VEZ TE INTERESE: Teatro comunitario y cultura viva: “Juan Balam” regresa a X’ocen con segunda temporada
Cada pieza aporta una mirada distinta. Algunos murales destacan la riqueza natural del territorio, con elementos de la flora, fauna y ecosistemas vinculados a la región de Maya Ka’an, mientras que otros exploran escenas cotidianas y símbolos culturales que fortalecen el sentido de pertenencia.

El uso del color también forma parte del mensaje: los tonos verdes evocan la conexión con la naturaleza, los arrecifes y el turismo comunitario, mientras que los rojos hacen referencia a la historia, la cultura y las raíces del pueblo.
Más allá de la intervención urbana, “Caminos Ancestrales” representa una apuesta por reapropiar el espacio público desde la cultura, donde el arte funciona como una herramienta para fortalecer la identidad y generar diálogo entre generaciones.

El corredor no solo está pensado como un atractivo visual, sino como un punto de encuentro para la comunidad, donde habitantes y visitantes pueden recorrer la historia local a través de imágenes que reflejan el orgullo y la memoria de Carrillo Puerto.
La primera etapa del proyecto abre la puerta a futuras intervenciones que buscan seguir integrando a artistas y ciudadanos, consolidando a la ciudad como un referente de arte comunitario en Quintana Roo.
Con esta transformación, Carrillo Puerto no solo se pinta de colores, sino de historias que permanecen vivas en sus calles.



