Quienes han visitado recientemente las playas de Cancún lo han notado: durante la temporada de “heladez”, cuando el mar se muestra más calmado y el recale de sargazo disminuye, los arenales lucen más limpios, amplios y con ese azul característico que ha convertido al destino en uno de los más admirados del mundo. Sin embargo, detrás de esta postal que disfrutan cancunenses y turistas, hay un trabajo constante que no se detiene ni siquiera en los meses de menor presencia de la macroalga.

De acuerdo con cifras oficiales, a lo largo de 2025 se retiraron más de 16 mil 654 toneladas de sargazo de las playas del municipio de Benito Juárez, resultado del esfuerzo diario del personal de Servicios Públicos y de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat). Esta labor permanente ha permitido que, incluso en temporadas complejas, Cancún mantenga una imagen cuidada y playas funcionales tanto para el disfrute local como para la actividad turística.

La Presidenta Municipal, Ana Paty Peralta destacó que este trabajo va mucho más allá de las cifras y se traduce en un compromiso real con la ciudad. “Es el trabajo de constancia, el compromiso de muchas manos y muchos corazones que amamos profundamente este lugar. Es el reflejo del compromiso que tenemos con nuestra casa Cancún, el destino turístico número uno de México y Latinoamérica”, expresó.

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Playas que respiran en los meses de menor recale
Durante la heladez, meses como enero, febrero y diciembre registran los niveles más bajos de recale de sargazo, lo que permite apreciar con mayor claridad la belleza natural de las playas. En este periodo, arenales como Langosta, Tortugas, Gaviota Azul, Pez Volador y Caracol no registraron presencia de la macroalga, mientras que Las Perlas y Ballenas se mantuvieron entre las de menor afectación.
Aun así, las autoridades municipales subrayan que la limpieza no se relaja. El retiro de sargazo en 2025 equivale a más de 26 mil metros cuadrados de macroalga, una cifra que refleja la magnitud del fenómeno y la necesidad de atenderlo de manera constante, incluso cuando el mar parece dar tregua.

Donde el sargazo pega más fuerte
No todas las playas enfrentan el mismo nivel de recale. Durante el año pasado, Playa Delfines encabezó la lista con 13 mil 688.48 metros cúbicos de sargazo recolectado, seguida de Playa Coral con 6 mil 96.45 metros cúbicos y Chac Mool con 2 mil 163.30 metros cúbicos. Estas zonas, por su ubicación y condiciones naturales, suelen ser las más expuestas al arribo de la macroalga, lo que implica un mayor despliegue de personal y maquinaria.
Los meses más complicados fueron agosto, septiembre y julio, cuando el recale se intensificó notablemente. Agosto, por ejemplo, registró más de 6 mil 700 toneladas, convirtiéndose en el mes con mayor impacto. En contraste, los primeros meses del año ofrecieron un respiro que hoy permite a locales y visitantes disfrutar de playas más limpias y ordenadas.

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Cuidar las playas también es educar
Más allá del retiro del sargazo, el trabajo en las playas de Cancún incluye una importante labor de conciencia ambiental. Durante 2025, personal de Zofemat realizó 67 actividades de educación ambiental, entre ellas 48 limpiezas de playa con la participación de voluntarios, asociaciones civiles, empresas e instituciones, así como 19 pláticas informativas.

En total, 3 mil 250 personas se involucraron en estas acciones, demostrando que el cuidado de las playas no es solo tarea del gobierno, sino una responsabilidad compartida. Esta participación ciudadana ha sido clave para fortalecer la cultura ambiental y generar mayor respeto por los ecosistemas costeros.
Un compromiso visible para locales y visitantes
Hoy, en plena temporada de heladez, las playas de muestran su mejor cara: arena clara, mar sereno y espacios listos para caminar, nadar o simplemente contemplar el paisaje. Pero también recuerdan que este resultado no es casualidad, sino fruto de un trabajo diario que continúa todo el año.
Lejos de un discurso institucional, la realidad es clara: el sargazo es un fenómeno natural que no se puede ignorar, pero sí atender con constancia, coordinación y participación social. En Cancún, esa tarea sigue en marcha, incluso cuando el mar parece estar en calma.




