Un hallazgo sin precedentes ha sido registrado en el cenote Dzombakal, ubicado en la comisaría de San Antonio Mulix, municipio de Umán, Yucatán. Espeleobuzos profesionales encontraron restos fósiles de un perezoso gigante y varios caballos prehistóricos, revelando nueva información sobre la fauna del Pleistoceno tardío en la región.
El descubrimiento fue realizado en agosto de 2023 por los expertos Arnaldo Marucco y Cristian Selun, quienes localizaron los restos a una profundidad de entre 17 y 20 metros bajo el agua, a unos 30 metros de la entrada del cenote. Este hallazgo constituye el primer registro de la familia Nothrotheriidae en el estado de Yucatán.
Fósiles hallados en un cenote yucateco
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El Nothrotheriops shastensis fue un perezoso terrestre de gran tamaño que formaba parte de la megafauna del Pleistoceno tardío. Se estima que estos animales podían alcanzar los tres metros de longitud y alimentarse de hojas y vegetación baja.
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Su extinción coincidió con el fin de la última glaciación y la posible influencia de la actividad humana en su hábitat.
La especie Equus conversidens, cuyos restos fueron identificados en el cenote, es un caballo prehistórico que habitó Norteamérica durante el Pleistoceno. Aunque estos caballos desaparecieron de América hace aproximadamente 10,000 años, se cree que algunos de sus descendientes pudieron haber cruzado el Estrecho de Bering para dar origen a las especies modernas en Eurasia.
La identificación de los fósiles estuvo a cargo del paleontólogo Jerónimo Avilés Olguín, quien confirmó que se trata de un ejemplar del género Nothrotheriops, probablemente de la especie shastensis. Este perezoso terrestre formaba parte de la megafauna americana y habitó la región durante el Pleistoceno tardío, hace entre 7,000 y 10,000 años.
El conjunto de fósiles incluye ocho elementos óseos del perezoso gigante, como un húmera proximal, vértebras, radio y fémur. Además, se hallaron 14 elementos óseos pertenecientes a la especie Equus conversidens, un caballo prehistórico común en Norteamérica. Entre estos restos destacan metapodiales, fémur y axis. Esta especie ya había sido documentada en Yucatán, especialmente en la cueva de Loltún.
El análisis de los fósiles
El análisis tafonómico reveló que los restos están dispersos en un área de cuatro metros cuadrados y presentan costras calcáreas, lo que sugiere que quedaron depositados cuando el nivel del mar era 100 metros inferior al actual.
La disposición de los restos plantea dos posibles hipótesis sobre su presencia en la cueva: podrían haber sido parte de la dieta de depredadores que usaban la cueva cuando estaba seca, o los animales pudieron haber caído accidentalmente.
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Este hallazgo reviste gran importancia para la paleontología mexicana, ya que es la primera evidencia de la familia Nothrotheriidae en Yucatán. Asimismo, refuerza la idea de que los cenotes y cuevas de la región funcionaron como trampas naturales para la megafauna del Pleistoceno.
La investigación continuará con estudios detallados para esclarecer las circunstancias exactas en las que estos animales terminaron en el cenote Dzombakal.