En los últimos años, México ha sido testigo de una auténtica revolución en el sector financiero gracias al auge de las empresas fintech. Estas innovadoras compañías han transformado la manera en que los mexicanos gestionan su dinero, ofreciendo soluciones más accesibles y eficientes.
Las fintech, término que combina las palabras “finanzas” y “tecnología”, han democratizado el acceso a servicios financieros. Anteriormente, una parte significativa de la población carecía de acceso a productos bancarios tradicionales. Hoy, gracias a plataformas digitales, millones de mexicanos pueden acceder a créditos, realizar pagos y gestionar inversiones desde sus dispositivos móviles.
Un ejemplo destacado es el de Stori, una fintech que ofrece tarjetas de crédito sin anualidad y sin requisitos complejos. Fundada en 2020, en tan solo dos años alcanzó su primer millón de usuarios y en 2023 superó los dos millones, evidenciando la demanda y aceptación de estos servicios en el mercado mexicano.
Otra empresa relevante es Clip, que facilita a pequeños negocios la aceptación de pagos con tarjeta a través de dispositivos móviles. Esta solución ha permitido a numerosos emprendedores y comerciantes incrementar sus ventas al ofrecer opciones de pago más cómodas para sus clientes.
La inclusión financiera es uno de los principales beneficios que las fintech han aportado al país. Según datos recientes, el 76.5% de los mexicanos cuenta con al menos un producto financiero, y el uso de aplicaciones móviles para actividades bancarias ascendió del 54.3% al 69.1% entre 2021 y 2024.
Además de facilitar el acceso a servicios financieros, las fintech han impulsado la educación financiera. A través de sus plataformas, los usuarios pueden acceder a información y herramientas que les permiten tomar decisiones más informadas sobre sus finanzas personales, promoviendo hábitos de ahorro e inversión.
El crecimiento del sector fintech también ha generado una mayor competencia en el mercado financiero, obligando a la banca tradicional a innovar y mejorar sus servicios. Esta competencia ha resultado en beneficios directos para los consumidores, quienes ahora cuentan con más opciones y mejores condiciones.
Sin embargo, a pesar de los avances, aún existen desafíos. La informalidad en el ahorro persiste, con un 36.6% de personas ahorrando de manera informal y solo el 8.2% haciéndolo a través de cuentas formales. Además, persiste un sesgo de género en el acceso financiero, lo que indica la necesidad de seguir trabajando en políticas inclusivas.
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La colaboración entre el sector público y privado es esencial para continuar con el impulso de las fintech en México. La implementación de regulaciones adecuadas y el fomento de la innovación son claves para asegurar que más mexicanos se beneficien de estas soluciones financieras.
En conclusión, la revolución fintech en México ha sido un motor de cambio positivo, promoviendo el bienestar financiero y la inclusión de millones de personas en el sistema financiero formal. Con los esfuerzos adecuados, este sector continuará creciendo y aportando al desarrollo económico del país.
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Con información de El Universal