¡Buscan al cerebro de Los Chapitos! El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) anunció este jueves una recompensa de 10 millones de dólares por información que lleve a la captura de Jesús Alfredo Guzmán Salazar, mejor conocido como “Alfredillo” o “El Gordo”, identificado como uno de los principales líderes de la facción de Los Chapitos.
El comunicado detalla que Guzmán Salazar, de 39 años de edad, es hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y ocupa un lugar central en la estructura del Cártel de Sinaloa, organización que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha catalogado como grupo terrorista debido a su papel en el tráfico de cocaína, heroína y fentanilo hacia territorio estadounidense.
Parte de la estrategia antidrogas de EE.UU.
La recompensa forma parte de la estrategia impulsada por el gobierno de Donald Trump, orientada a intensificar la persecución de capos del narcotráfico, en un contexto de crisis de salud pública derivada del consumo de fentanilo.
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En semanas recientes, autoridades estadounidenses también ofrecieron una recompensa similar por Iván Archivaldo Guzmán Salazar, hermano de Jesús Alfredo, a quien describieron como un objetivo “armado y peligroso”.
El anuncio ocurre en medio de una serie de detenciones relevantes dentro del Cártel de Sinaloa, entre ellas la de José Ángel Canobbio Inzunza, alias “El Güerito”; Kevin Alonso Gil Acosta, alias “El 200”; y Mauro Alejandro Núñez Ojeda, alias “El Jando”. Pese a ello, el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, advirtió en conferencia de prensa que la organización criminal “está lejos de desaparecer” y que únicamente se han debilitado algunas de sus facciones.
El ascenso de “Alfredillo” en Los Chapitos
Tras la captura de su padre en 2017 y los posteriores arrestos de sus hermanos Ovidio y Joaquín Guzmán López, Jesús Alfredo se consolidó como uno de los líderes más influyentes de Los Chapitos.
De acuerdo con investigaciones de la DEA, su papel ha sido clave en la logística para el trasiego de cocaína y heroína a gran escala hacia Estados Unidos, lo que lo convierte en uno de los cerebros estratégicos del cártel sinaloense.
Aunque se le considera un objetivo prioritario tanto para la DEA como para las autoridades mexicanas, hasta ahora no se han registrado operativos exitosos para su captura.
Con la millonaria recompensa sobre la mesa, Washington busca redoblar la presión contra el heredero criminal de El Chapo, a quien considera uno de los responsables directos del flujo de drogas que agrava la crisis de adicciones en Norteamérica.
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