El 1 de diciembre de 2025 será una fecha clave para los trabajadores en México: el gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, presentará oficialmente —según lo señalado— dos de las reformas más esperadas en materia laboral: la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y el incremento al salario mínimo general. Esta decisión surge tras una serie de negociaciones con representantes de los sectores empresarial, obrero y autoridades, con la intención de alcanzar un acuerdo lo más amplio posible.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que ambas medidas —la jornada más corta y la mejora al ingreso básico— serán presentadas juntas como parte de un “paquete laboral integral”, pensado para beneficiar a millones de trabajadores. La iniciativa implica una reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) diseñada para armonizar derechos laborales con la productividad empresarial.
¿Qué cambios se anuncian?
- Jornada de 40 horas semanales. La propuesta busca reducir las horas de trabajo actuales (48) hasta llegar a 40 semanales. El plan está planteado como gradual, con un proceso de transición que permitirá adaptar a empresas y empleados sin afectar los ingresos ni la eficiencia productiva.
- Aumento al salario mínimo. Con esta reforma, el salario mínimo general subiría, con el objetivo de fortalecer el poder adquisitivo de los trabajadores y garantizar una remuneración digna.
Además, el gobierno contempla otros cambios complementarios: entre ellos, una revisión del esquema de pensiones para empleados públicos a través del Pensionissste, así como nuevos modelos de inversión privada en infraestructura que podrían generar empleos.
¿Por qué estas reformas importan para trabajadores y empresas?
Para los trabajadores, los beneficios potenciales son significativos: una jornada laboral más corta podría significar más tiempo libre, mejor equilibrio entre vida personal y laboral, menor desgaste físico y mental. Además, un salario mínimo más alto ayudaría a recuperar parte del poder adquisitivo en un contexto económico desafiante.
Para las empresas, el cambio implica adaptaciones: ajustes operativos, reorganización de turnos y posiblemente contratación adicional para mantener la productividad. Sin embargo, desde el gobierno se plantea que este ajuste se haga de forma gradual y consensuada para mitigar impactos negativos.
Retos, dudas y el camino por delante
Aunque las reformas anunciadas suenan prometedoras, persisten preguntas importantes:
- Aún no hay cifras oficiales sobre el porcentaje exacto del aumento al salario mínimo ni sobre el calendario detallado de reducción de horas.
- La transición debe manejarse con cuidado para no generar desajustes en empresas que operan con horarios fijos, turnos o en sectores intensivos en horas laborables.
- La aprobación definitiva del paquete dependerá del respaldo legislativo y del consenso entre gobierno, sectores empresariales y sindicatos.
El anuncio del gobierno de Claudia Sheinbaum, con fecha para el 1 de diciembre, representa un posible cambio estructural en las condiciones laborales de México: la combinación de una jornada de 40 horas semanales y un incremento al salario mínimo podría mejorar la calidad de vida de millones de trabajadores. No obstante, su éxito dependerá de una implementación cuidadosa, con acuerdos reales entre empresas, gobierno y trabajadores, y de que los detalles de las reformas se definan pronto y con claridad.



